Calidad de Vida (Quality of Life in Spanish)

Mar 27, 2017

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Calidad de Vida por Marinell Harriman

Existe mucha confusión en nuestras mentes cuando se trata de animales lisiados, deformados o imperfectos. ¿Realmente está el sufrimiento en el animal o en los ojos del observador?

Tengo el privilegio de tener la percepción de una amiga querida que sufre de esclerosis múltiple y tiene la capacidad de explicar en lenguaje humano que la discapacidad no quita automáticamente la razón de estar vivo. Habiendo conocido a Lyndy Alston, no estaba dispuesta a concluir, cuando mi coneja Phoebe se quedó parapléjica, que su vida se había acabado.

¿Vale la pena? ¿Mi tiempo? ¿Su vida? Solía quedarme callada.

“La gente me trata como si fuera un monstruo,” dije a Lyndy, “por no sacar ese animal de su miseria.”

Lyndy se reía, “A algunas personas les gustaría sacarme a de mi miseria también.”

Horrorizada por tal idea, me acordaba que mucho del sufrimiento de una persona “discapacitada” esta impuesto por las demás personas. Lyndy me contaba de una vez que iba tranquilamente por la calle en su silla de ruedas motorizada, disfrutando de un día lluvioso. Pero su placer no se percibía por un observador, quien se preguntó en voz alta “¿Porque le dejaron salir en un día como este?”

LA TRIPLE A’S

El sufrimiento no se puede suponer. Si te enfrentas con una situación de alargar o terminar una vida, cuando no estás seguro de si ofrece más placer que dolor, aquí están unas directrices que solemos utilizar:

  1. Apetito: ¿Aún se disfruta de su comida?
  2. Afecto: ¿Hay un intercambio de afecto contigo u otro compañero animal?
  3. Actitud: ¿Le interesan las cosas? ¿Disfruta de observar, oler y escuchar lo que pasa en su alrededor? ¿Se acicala y se cuida?

Si puedes contestar “si” a esas preguntas la mayoría del tiempo, pero aún tienes dudas de la calidad de vida de tu conejo, piensa en lo cuantitativo. ¿Hay más días buenos que días malos? A lo mejor encuentras que aprecias los días buenos con una conciencia nueva.

Cuando decides quedarte con un conejo minusválido, la genta va a pensar que estás un poco loco, un maniático. Así que, por todo el esfuerzo, ¿Qué consigue el cuidador humano? Sin duda, estos animales dan mucho más de lo que reciben.

Amy Shapiro, acogedora de House Rabbit Society, rescató un conejo parcialmente paralizado, que requería cuidados diarios. Cuando se murió 6 meses después, le recordé a Amy que le había dado 6 meses de felicidad.

“No,” Amy me corrigió. “Él me dio a mi seis meses de felicidad.”

Mi marido, Bob, se animó mucho al ver el coraje y alegría de nuestro primer conejo parapléjico, Scooter. Pocos ejemplos humanos existen con la misma fortaleza con tanto que dar.

Beth Woolbright observó la persistencia de vivir de su conejo Patrick, incluso con su enfermedad degenerativa. La persistencia de Beth para cuidarle muchas veces significaba ir corriendo a casa a la hora de comer o incluso de llevarle al trabajo. Pero lo que más se acuerda de ese periodo son las tardes de sábados, tumbados juntos entre los tréboles. Son tardes que podía haber pasado en cosas menos importantes y ya olvidadas hace mucho.

 

UN AÑO DE VIVIR CON ALEGRIA

El último año con Phoebe fue agotador. Tuvimos a 82 conejos en acogida, todos con sus necesidades de alojamiento, comida y ejercicio. Muchos tenían enfermedades crónicas, y Phoebe requería cuidados 24 horas al día. Había antibióticos, suero subcutáneo, comidas dadas a mano, cambios de vendas y pañales. Aun así, entre sus ojos brillantes y entusiasmo, nuestras energías se renovaron. No quedaba duda de que era lo correcto para ella. Le preguntábamos cara a cara. Nos respondía con besitos calentitos y húmedos.

Fue un año maravilloso. Contábamos cada día bueno, y cada uno se hizo una celebración. Y por celebrar, disfrutábamos de nuestras actividades humanas aún más. Nuestro estilo de vida se adaptó al horario de Phoebe, pero conseguimos incluir ocio cuando pudimos. A veces necesitábamos salir a cenar, para que cuidaran de nosotros. O fuimos a una peli en sesión golfa, cuando todo el trabajo ya estaba hecho. Asistimos a exhibiciones de artes, vimos unas obras de teatro, o invitábamos a amigos para pasar la tarde en casa.

No me acuerdo de las dificultadas. Solo recuerdo la felicidad.

Translated from Quality of Life by Cara Nicole Bruner

 

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